De
repente, abril
Caminas
al borde de ti misma
con el corazón a tres grados bajo cero
sin brújulas para marcar el rumbo
con demonios en todas tus maletas.
Y de
repente llega abril y asciende el
ritmo de la savia y de tu sangre.
Su lluvia arrasa con tus sombras;
su sol revoltoso ilumina tu alma y
bombea ilusiones como gotas de rocío.
De
nuevo se abren las flores y la tierra
y recuerdas que la vida se hace con la risa;
que tarde o temprano todo pasa…
Y te
descubres hilando versos
en los que ya no está él y notas cómo tus alas
se preparan cual aves migratorias de este mes.
De:
“De repente, abril”
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