Corazón
He
sido yo.
Lo he matado.
Estaba harta de que aquel ser espectral
me asustara al doblar la esquina
de cualquier corredor del castillo.
La verdad, cada vez me daba menos miedo
y, últimamente, hasta tenía que fingir
que me pillaba desprevenida.
Así que grité antes de que él lo hiciera.
Ahora sé que los fantasmas
tienen un corazón muy frágil.
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