lunes, 6 de marzo de 2023

MARIANA BERNÁRDEZ

 

  

 
Sábado de Gloria

 


Pisamos suelo antiguo y profanado

Las exequias
—dormidera de los tiempos—
han sido mostradas sin recato

La sin.razón ultraja en su poderío

Las reliquias pierden su sentido
y el suelo reverbera en sonido lejano

Una fuente coronada por un pegaso batiendo alas
enmarca la absurdidad siempre inimaginable
franqueada por ahuehuetes y magnolias

Merolicos arrollan el barullo de la calle
Y su voz apocalíptica
……….ofreciendo la oquedad
se diluye en el pasar de la tarde

………Tú y yo
como tantos
………deambulamos sin rumbo
dioses inclementes arrojados de su púlpito
pasean entre la gente
sordidez que apenas roza la culpa
y en un incipiente destello
—menos que un fulgor—
acometen con su estruendo de lluvia

Y en ese estrépito afirmas
— “es que nunca graniza en Semana Santa.”

Finales de agosto
El calor en ráfaga
……….alumbra
en vitral majestuoso
al Tepozteco

Veinte años
Y de nuevo piso el suelo
que devora su inmensidad

Voy de tu mano
sintiendo la finitud del círculo
y el resquemor del término

Tu boca apedrea y horada el dolor
como si en su desamarrarlo
pudiera supurar la niebla del abismo
caja de Pandora que desdeñas
porque su peso no es sostenido por tus manos
y ha hecho reino donde menos debiera

Nada habrás de escuchar
la cascada de argumentos
dejan cardenal en triza a su paso
y es inútil franquear los trillos
para no tocar el desamparo

¿y luego?
¿qué después del monzón?
¿la negrura del amor
ese atravesarse por llevar consigo lo inevitable?
¿será su incipiente talego
el que rompa el cardo del olvido?

 

De: “Del viaje”

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