Profundidades
¿Texturas?
¿Por qué siempre texturas?
Tanto alboroto. Es suficiente
que tomes y sostengas la cosa:
al ser cálida, te otorga
un sentido especial de permanencia.
Porque
sin la forma entera
no existiría textura.
La desesperación
tiene textura. Está construida
a partir de una total impotencia.
La
desesperación es textura; sin ella
no sabríamos cómo enfrentar
la cosa con tal certeza
de pérdida. Pero al tocar esto,
sentimos muy suavemente
que toda la parálisis
del dolor cede paso
a las firmezas
de la realidad,
a
los distintos planos de superficie
con los que no podemos evitar el contacto,
y que nos conducen a las honduras sumergidas.
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