Luz
Entre
el vivir y el soñar
un bostezo se deslumbra,
aún caliente,
manso, bobo,
como recién caído en la cuenta.
Pegados
a los ojos
nadan peces de aceite, espejismos,
su danza de déjà vu,
arropados en piel brillante
de sirena.
Pestañas
y pupilas
se enfrentan sin concilio
y no cejan
en su retórica parca y besuguiana
de parpadeos.
Las unas abocadas
a levantar persianas de realidad
con visos de falacia.
Las otras empecinadas
en tumbarse, en resbalarse
cinco minutos más
en su escondite de sueños.
Entre
el vivir y el soñar
amanece el hambre, o la sed,
o una tos seca, la necesidad de desaguar
el engaño estancado
en las entrañas.
Un ruido, un pitido, un grito.
Y,
con chispas de media tristeza,
el instinto prende
la luz de la inteligencia
y uno comprende
la exacta medida del ser.
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