"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
XIV
Señor, tu palabra guarda los alientos de oro de las espigas y resplandece en el corazón del hombre nos libera de hecatombes: quédate aquí Señor.
De: “Abedules de luz”
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