jueves, 5 de marzo de 2026

ALICE LARDÉ

 

 

Idilios

  

De regreso del río viene el ganado
mugiendo alegremente por el camino,
y cruzando el sendero que va hacia el prado
llega, con gran desorden a su destino.

El zagal que los guía, con gesto torvo
da silbidos agudos, látigo en mano;
pende de su cintura luciente corvo:
es un indio moreno, robusto y sano.

Al oír el silbido todo el ganado
se dispersa corriendo por el potrero
lleno del rico pasto; y fatigado
en la grama se acuesta, triste el vaquero.

Mas volviendo la vista por la pradera,
siente vibrar su pecho con gran ternura:
¡que bajando del monte, por la ladera,
viene una campesina toda dulzura…!

Es la dueña del hombre de piel tostada
que trabaja en el campo como vaquero;
¡de ese zagal tan recio que ante la amada
tórnase dulce y manso como cordero…!

Ella, una cesta llena de viandas trae,
y se acerca al vaquero, dulce y sencilla;
¡mientras un bravo toro de un salto cae
sobre las finas ancas de una novilla…!

 

 

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