Muerte
Vientos
sintéticos barrieron ya
el polvo material; mas esta estancia
reprende el rayo violeta sin cesar
y, sin polvo, es polvo su fragancia.
Náufragos
en el pasado caduco
yacentes Hillard, North, Virgilio, Horacio;
Shakespeare reposa al fin, sin truco,
muerto cual Yeats o William Morris, reacio.
¿No
han merecido al fin su calma?
Cien círculos trazaron su jornada,
quejándose del clásico enigma,
y cada día, inevitable espada,
tratando, sin razón ni gracia alguna,
de encajar la esfera en la nada.
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