miércoles, 4 de marzo de 2026

WILLIAM PLOMER

 

 

 

El Escorpión

  

El Limpopo y el Tugela hervían,
desbordados en millas pardas y furiosas:
melones, maíz, techos de paja,
troncos de árboles y cocodrilos.

Los estuarios hinchados estaban espesos
de restos; bajo el sol se veía
el cadáver de una joven negra, magullado
por las rocas, rodando en la orilla,

empujado por las olas del alba, girando
sin rostro entre conchas,
con los pechos caídos y los ojos sangrantes,
y al cuello, cuentas y cascabeles.

Esa era el África que conocimos,
donde, vagando solos,
veíamos, heráldico bajo el calor,
un escorpión sobre una piedra.

 

 

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