Soneto
Y
perdiste ¡ay dolor! aquella hermosa,
Que tu delicia i tu ventura hacia!
Y son despojos de la huesa fria
Los bellos ojos i la faz de rosa
Como
la oscura nube fragorosa
El rayo abrasador a1 suelo envia,
Así el Eterno en malhadado dia
Tu pecho hirió con mano rigorosa.
El
astro de tu dicha se ha eclipsado
Y el porvenir risueño en un instante
En yermo de dolor se ha trasformado,
Viendo
en tal desventura, el pecho amante
Que para alivio de tan triste estado,
El humano consuelo no es bastante…
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