Poema
Dulce
es morir, cuando en la edad primera
con la aureola feliz de la inocencia,
parece del Señor en la presencia
el alma juvenil,
como cándida flor de la pradera,
que, para ornar al templo soberano,
separó diestra, cuidadosa mano
de su tallo gentil…
Dulce es morir, cuando una fe sublime
al hombre le revela su destino,
y de flores y palmas el camino
le siembra de la cruz;
y al débil ser que en este mundo gime
agobiado de penas y dolores,
transforma de la muerte los horrores,
en apacible luz…
Dulce es morir, cuando en la edad temprana,
el alma, como cándida paloma,
vuela desde los montes de la aroma,
en pos del serafín;
diáfana exhalación, que en la mañana,
matizada con tinte de oro y rosa,
se disuelve brillante y pudorosa,
del cielo en el confín…
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