sigo
las edades desgastadas
de esta que fue hogar en otro tiempo
que
albergó a un bichito abandonado
de corazón inmenso
tanto que se le desparramaba
al
encontrarla
recién mojada
vi todavía un pedazo de ese órgano abundante
evidente para mí
así que lo protegí dentro de mi pelo
lo enrollé en escamas de sal
a ver si me lamía con gusto
a ver si me engullía
como a un pez abisal
y se empachaba
sigo
las edades desgastadas
de esta que comparte hogar con otro tiempo
que
cobija la carne temblorosa
de la que alimentarnos ambas
cortar pelar cascar
mutilar la pequeña mascota que se nos escapa
la que me susurra piando
que nunca me quisiste
que me confiesa bajito
que ya es vieja
y la historia común
De: “Seré
yo el marido más bello”
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