Caracol
Primicia
de otro reino, cabezuela
con credenciales de su mundo elástico
llegada en puro amor, sólo silencio,
perfecta calma, respetuosa venia
para brindar caricias a las plantas,
comerse a besos temblorosas hojas,
retirarse a soñar en la sombrilla
guardada siempre a cuestas y compacta;
y luego, suave trotamundos, irse
palpando el rededor con dos vigías
parabólicos y semiplegables
a continuar su vegetal periplo
con eternos saludos y primicias.
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