[El
péndulo plateado, hipnótico…]
Cerrar la tarde es necesario
guardar los verbos y adjetivos
limitarse a la interjección
la onomatopeya el grito
apagado
Leticia Herrera
El
péndulo plateado, hipnótico me empuja a tus versos dolientes
Como este frágil duelo entre mis manos.
Acaricio con vehemencia el lomo de estas voces apiladas de júbilo,
de cuidadas palabras, de tantas mujeres hablándole a Sylvia.
Ella quien aspiro el humo de la muerte porque el duelo que cargaban
sus letras no pudieron consolarla.
Llevo el péndulo de plata a mi pecho y palpitan esas voces
como corazonadas de un buen augurio, en medio de la noche.
y solo el grito apagado se escucha quedito como murmullo silente
de secreto guardado.
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