En
Lord’s
Poco
frecuento yo los partidos de la gente del Sur,
aunque allí florezcan mis propias rosas rojas;
poco frecuento yo los partidos de la gente del Sur,
aunque sé que las rosas coronan las gorras orgullosas.
Porque el campo se llena de sombras cuando me acerco
a aquella costa fantasmal y lejana,
y un bateador espectral juega ante los lanzamientos de un fantasma,
mientras miro entre lágrimas a una multitud sin aplausos,
y los ladrones de carreras titilan de un lado a otro,
de un lado a otro:
¡Oh, mi Hornby y mi Barlow de hace tanto tiempo!
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