Soneto
Campo
claro de luna gobernado
gana y extiende mi secreto empeño,
gozo de nieve ya por siempre amado,
nadando la honda agua de mi sueño.
Que
dichoso así el cielo convocado,
dulce emigrando por su dócil ceño,
por donde va mi río abandonado,
de tanta claridad, seguro dueño.
Oh
fuente, flor de luna, sensitiva
hija del alba y su estelar sosiego
guíame por tu cielo a la deriva,
Mientras
el labio te suspira y nombra,
por tu clara provincia y flor de fuego
suéñame al amor de tu eterna sombra.
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