sábado, 27 de junio de 2026

PAULA F. LUPIÁÑEZ

 


 

La hija dice, en la cocina

  

–Papá, estás más callado.
Yo muerdo la tostada,
mermelada de arándano.
Contesto: Qué ocurrencias.
Ella insiste: No es broma.
Él té ya está́ listo.

Qué sabe ella del miedo
que se mete en los huesos
y los vuelve maderita.

Me acerca el sobre de azúcar:
una excusa para los dedos
que se acarician.
Friego los platos,
me siento un momento,
nos quedamos callados.

No sé cómo hablarte, hija,
para que el dolor no te roce. 

 

 

 

De: “Pan recién horneado bajo el brazo”

 

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