jueves, 25 de junio de 2026

PAULA F. LUPIÁÑEZ

 


 

Colección de enfados pequeños

  

Cuando tenía cinco años le sacaba fotos mientras lloraba. No sabía consolarla, pero sabía enfocar. Le decía: Quietita, así́ no sales movida.

Una vez le hice una mientras hacía pis. Me pidió́ papel. Respondí: Espera, que esto es irrepetible. Otra vez se duchaba con calcetines y gritaba que el agua quemaba. Le saqué dos. No era maldad, era amor. A veces las miro, para recordar que existió́ ese tiempo en el que la felicidad se me escapaba entre los dedos. Como la luz del flash: breve, bruta, irrepetible.

  

De: “Pan recién horneado bajo el brazo”

 

 

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