Una
isla (tres fragmentos)
Si
el poema no nace, pero es real tu vida,
eres su encarnación.
Habitas
en su sombra inconquistable.
Te acompaña
diamante incumplido.
*
Piélago
como fruta que acerco a mi boca.
Isla, mi respiración, el que desheredaste para que se sostuviera con su
memoria, te invoca.
En ti vivió, creció como un beso, enflaqueció frente a la luna, fue
conquistado.
Ahora hace ofrendas a cielo abierto, se ahoga sin clave, se sostiene en su
naufragio.
Desde entonces es un habitante.
*
Te
extiendes, camino de arena, más suave que la memoria de un ciego.
Salimos a recorrer la ciudad.
Tú te tiendes sobre una tibia hojarasca.
Más tarde me encuentras, tocas mi hombro y te vuelves noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario