domingo, 5 de julio de 2026

ÉMILE VICTOR RIEU

 

 

 

Sir Smasham Uppe

 

¡Buenas tardes, Sir Smasham Uppe!
Tomamos té: ¡acepte un chupe!
¿Azúcar, leche? —déjeme ver—
¿dos terrones? ¡Santo poder!
¡Se le ha caído de la rodilla!
No se disculpe, qué minucia.
¿Torpe usted? ¡Qué disparate!
¡Ni una palabra, estimado mate!
Siéntese y tome otra taza,
y cuéntenos, sin más tardanza,
de su hermano —ya lo sabe—
el que se abrió la cabeza grave.
¿Sigue en cama el pobre aún?—
Una silla —permita— ¡boom!
¡Gran golpe ese! ¿Eh? ¿Qué tal?
Oh, no importa: era vieja al final.
De la reina Ana, nos dijeron;
tenemos más, no se perdieron.
Deje los trozos en el suelo.
Venga a ver nuestro bello cielo:
acérquese a la ventana, sí…
¡Ay! ¿no vio que estaba ahí?
¿No se ha cortado? ¿Nada grave?
¡Qué suerte! ¡Ni un rasguño cabe!
Y ahora, si ha acabado el té,
quizá desee ver también
algún objeto singular.
¿Ese plato? De gran valor:
precioso… ¡y ya cayó! ¡horror!
¿Le dañó acaso los pies?
¿Fue su codo? —Ya lo sé.
A mí me pasa igual, verá.
Y ahora, mi querido —ah—
¿se marcha ya? ¿tan de repente?
Vuelva otra vez, muy complaciente:
¡me alegra que le guste la porcelana tanto!

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario