La
docil alba que en tu altura guía
Tú,
mi perfecto Dios de la alegría
en todo el laberinto de la tierra,
custodias mi paz, custodias mi guerra
del rojo limo, terrena agonía.
Ayer,
el agua que de mí nacía
cristalizó el vuelo, sed encierra;
te quiso dejar y hoy no destierra
la dócil alba que en tu altura guía.
Deseo
ser en aquella ribera
luna. Luna que al madurar el día,
contigo entrega luz de primavera,
sólo
así: brisa floral de poesía,
ahora que estoy en anhelante hoguera.
Tuyo es mi ser, cálida sinfonía.
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