Del
pesebre, madre
Sílaba
que reina lo materno
sobre mi hombro definitivo y blando,
va a librar infinita
los extravíos lejanos.
Obsequia
mi pupila al secreto
como columnas frágiles detrás del valle;
palpitante elevar escurridizo,
tan diferente al escaso modo.
Estremecida
de azúcar y sal
quiebra mi agrio perecedero:
remotos minutos, leve carne.
Frente
al instante, tierra inmutable
precisas el vagar a los decires,
desmemoriada voz, del pesebre madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario