Parábola
—El
finado Evenor —respondió la
Joaquina Telule—
venía hecho tecolote a molestar a la Julia,
hasta que se la llevó.
Ella se fue poniendo pálida
y se la tragó la tierra.
De Evenor sólo queda el recuerdo
de que vendía almas…
Una vez que lo buscaba la policía
no le quedó tiempo
de hacerse invisible o huir.
Cuando los policías entraron a su casa,
vieron un melón
y se lo comieron.
De: "Pocas
y buenas"
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