jueves, 23 de abril de 2026

CLAUDIA MARÍA JOVEL

 

  

I. La ternura en el combate


 

Denise

 

Desde aquel día que perdiste la muñeca
y lloraste sin consuelo
comenzaste a jugar, a vivir.
Se enojaron las hojas,
la fuente te negó su agua
y fuiste el pétalo que no se secó.

Hoy guiñas el ojo al invierno,
matas con amor
al duende de los pálidos amaneceres
y no me pides pan,
sino flor.

Al fin la luz empieza a brillar,
y tu sonrisa,
como la brisa a la hora que canta el gallo,
moverá nuestros corazones sedientos;
abriremos la válvula del sentimiento
y se desdoblará el amor,
se escapará el fuego
y no nos sentaremos a esperar la primavera,
sino que…
saldremos a buscarla.

 

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