sábado, 25 de abril de 2026

FERNANDO VALVERDE

  

 

La ciudad

  

Es un espacio hostil para el orgullo.

Un lugar geométrico
de rara exactitud con tendencia al desorden.

Siempre tan parecida al desengaño,
al semáforo en rojo donde quedarse quieto
sin reflexión ni espera.

También pasear a veces
como buscando un hueco donde se esconda el aire
mirando por encima de los pisos
la quietud inocente de los días que corren.

La piel de las ciudades es difícil,
no acoge la prudencia de los amaneceres
y la tarde se esquiva
por detrás de edificios y persianas
sujetas a un fugaz desequilibrio.

Solo los extranjeros
renuncian a la piel de las ciudades,
los viajeros que tratan de escapar de las suyas.

 

*

 

No hay momentos de paz en sus desastres,
es preciso aferrarse a alguna excusa
para olvidar que existen los temores,
necesidad de luz y de regreso
por las calles estrechas,
en un lugar con tedio y restaurantes
en los que siempre estorba
una vaga presencia de murmullos.

Las ciudades son como los espejos,
retratan tus defectos y manías.

 

De: “Poesía (1997-2025)”

 

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