Bufanda
para el mal tiempo
Te
buscaré en los libros y en los bosques, con
la carnosa luz de la albahaca me sentaré a
esperarte, padre mío.
Y
volverán las largas sobremesas
deshojando verdades, mano a mano.
Qué
silencioso mar son las estrellas, la
hoguera que hoy escribe en nuestros rostros.
Sopla el aire y te acaricia el pelo, mis
párpados se aflojan.
No
los abro cuando me alzas en brazos, y, en
tu pecho apoyada,
voy
al sueño…
De:
“Un refugio en la espesura”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario