La
trayectoria del Big Bang
Crezco
en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
pero tengo el pecho abierto de par en par y aquí no quiere expandirse nadie.
He
perdido el miedo a desprenderme de todos los átomos que recubrían mi cuerpo,
he vencido el miedo al amor,
al miedo a enamorarme,
a la angustia de atravesar la frontera de la nada,
al insignificante universo vacío de saber que, si no llega nadie,
me tengo a mí.
Y
crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
pero tengo las manos abiertas en silencio para pasear contigo,
y nadie me da la mano.
He
perdido los momentos vacíos del vacío,
y me encuentro en los momentos llenos de mí, abrazado a mi yo
conmigo mismo sin ser tú contigo misma,
en un singular nosotros,
abrazados en un sofá un domingo por la tarde.
Y
crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
pero anhelo un poco de amor abrazado a mi cuerpo
sin sentir la necesidad de romperme por si no aparece.
Mi
cuerpo se extiende como galaxias en el espacio,
como versos en la poesía,
como la exhalación dentro del pecho al coger aire después de un beso,
y exploro el vértigo en este universo de posibilidades que se acurrucan dentro
de mí.
He aprendido a bailar con la incertidumbre
a sonreírle a la soledad cuando se asoma,
a no perder el control de mis sentimientos
cuando alguien se desvanece.
Y
crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
en el eco de mis pasos solitarios,
en el encuentro de las melodías que susurran cada uno de mis latidos,
en la sinfonía que resuena en mi vacío,
en cada paso en el que se origina una nueva constelación,
cada suspiro una supernova,
cada verso de mí, la luz.
Y me
repito una y otra vez que crezco en todas las direcciones
y me emociono sabiendo que mi corazón se expande
por encontrarme como guía y como camino,
como afluente y como río,
como mano que te abraza y mano que se deja abrazar,
como compañero y amante de mi cuerpo.
Y
crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande,
pero ahora sé que el amor no duele,
que está en cada célula de mi ser,
en cada copa con la que brindo,
en cada mirada que te dedico y pienso en mí.
Y
crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
porque me imagino mis recuerdos futuros conmigo mismo,
sintigo misma,
en un crudo horizonte pleno lleno de vida en el que solo yo me abrazo,
en ese sofá,
sin miedo a nada.
De:
“La trayectoria del Big Bang”
Nota:
Redry es el seudónimo del poeta David Galán
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