Ojo
de luna
Sigues
ahí
insomne
mirando
este globo hirviente de pesares
y
sueños como nubes.
Eres
mirada y luz
ojo
y luciérnaga.
Tutelas
la noche de los hombres
sus
pasiones sus violencias
tan
silenciosa y fría como el cuchillo que siega una vida.
Aquí
abajo las sombras se mueven
todo
es crepitar
el
murmullo incesante de un mundo
que nace
y muere
que
sufre y goza en un caos
al
que en vano busco sentido.
¿Cómo
se ve desde esa inmensidad
tanto
esfuerzo?
¿Qué
significan las lágrimas y el semen,
la
risa y los gritos?
¿Dejamos
a nuestro paso
alguna
huella
que
no sea tan sólo
la efímera
pisada del deseo?
¿Hay
un rastro de amores
perceptible
como una migración gigante?
¿Se
fosilizan los odios
en
el ámbar del tiempo?
¿Qué
se puede sacar
de
tanto mar y tanta sangre?
¿Qué
se puede encontrar
en
esta soledad de multitudes?
Yo
te miro
ojo
de luna
y en
tu resplandor
no
encuentro más que preguntas.
(Roma, marzo 2003)
De:
“Perfecta sombra”
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