Arriesgar
lo no vivido: repetir/ aquel gesto cuando te asomabas/ al borde de una ventana
para mirar sobre las nubes.
Y
entregarse así, con ojos de asombro, a la cifra de lo mínimo.
Aquel
gesto fuera del desencanto/ inapelable/ abrazando
lo entrevisto.
De: “Todo
tanto”
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