domingo, 3 de mayo de 2026

JUAN JOSÉ ARREOLA

 

 

 

Epitafio

  

Abrevió de una buena pedrada la vida abyecta de Felipe Sermoyse, mal clérigo y peor amigo. Tuvo su parte en el botín de doscientos escudos robados al colegio de Navarra y dos veces se halló con la soga al cuello. Pero dos veces descendió para salvarlo en el oscuro calabozo la gracia de nuestro buen rey Carlos.


Rogad a Dios por él. Nació en un tiempo malo; cuando el hambre y la peste devastaban la ciudad de París. Cuando el resplandor de la hoguera de Juana de Arco alumbraba rostros aterrorizados y cuando el argot de los bajos fondos se trufaba con palabras inglesas.


A la luz mortecina de la luna invernal, vio llegar manadas de lobos hasta el panteón de los Inocentes y él mismo fue como un lobo hambriento y trasijado, que alguien soltó en medio de la ciudad. Y robó el pan cuando tuvo hambre, y pescó los peces ya fritos en las sartenes de las vendedoras.


Nació en un tiempo malo. Tropeles de niños hambrientos vagaban pidiendo el pan por las calles.

 

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