sábado, 2 de mayo de 2026

ROCÍO ROJAS-MARCOS

 


 

Algunos miedos

  

Hay muchas cosas que te dan miedo no

que se vaya la luz

no un trueno

pero sí el rayo

no un fantasma

pero sí su nombre

porque cuando las cosas tienen nombre existen

pesan y deambulan.

A veces, incluso tienen un pasado

y ese tiempo superado es tiempo ignoto aunque

finjas leerlo en manuales de historia aunque creas

haber estado allí.

Ese tiempo pasado se olvida

como se olvida el color de las olas en retirada como

se olvida el sonido de las hojas al moverse

como se olvida la última sonrisa de una vida antigua.

Cuesta trabajo el recuerdo

quebrado

fracturado en imágenes que se agolpan y

ocupan espacio

que se atascan

como se atascan las risas y el llanto (llanto

singular, risas plural)

eso también da miedo.

 

Miedos reales e irreales, dicen los expertos:

miedos con nombre propio y otros incluso con número de DNI.

Estos últimos

aún no los puedes clasificar

porque parecían irreales hasta hacerse corpóreos

porque un documento nacional de identidad es un rectángulo de plástico y de

repente puede convertirse en alguien con nombre y apellidos alguien que sonríe

y saluda

alguien con ideas de futuro-proyectos-cerveza fresquita los viernes.

Lo que da más miedo

cuando se hace real

es que sonría.

pues al mirar de frente una sonrisa confías sin pensarlo mucho

-truco manoseado sonrisa

trampa-

cuando tienes las ventanas abiertas y

la puerta sin la llave puesta

es cuando esa sonrisa se fosiliza te

mastica y escupe

te pisotea y escupe.

 

De: “Miedo”

 

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