A
una garza remontada
Tú
que rompiste esa ciudad del viento
trepando al sol, alcázares de nieve;
que por enamorada, si por breve,
ya fuiste girasol, ya pensamiento.
Ya
tu ambición al párpado sediento
paciendo en tanto espíritu no muere,
y cuando en golfo imperceptible bebe
le paga en parasismos el aliento.
En
dos alas espíritu embarcado,
si por ardiente de tan grande abismo
voló planeta de erizada espuma,
no
descienda tu espíritu elevado,
pase a constelación tu parasismo,
quédate estrella, ya no bajes pluma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario