Fisión
Lise
Meitner
Sobre
un tronco caído en la nieve de Kungälv,
he sacado un lápiz y un trozo de papel gastado
para interrogar a la materia en este bosque blanco.
El uranio no se ha roto, se ha rendido,
—se ha dividido como una gota de agua que cae—
liberando una deflagración que el mundo aún no comprende.
Aquí, rodeada de temblores y abetos,
he comprendido que el corazón de lo pequeño
guarda una fuerza capaz de devorar ciudades.
La nieve sigue cayendo, pura y pesada,
y en mi regazo, un breve cálculo
acaba de cambiar el destino de los hombres.
En Los Álamos se fabricará una condena.
De:
“La memoria encendida”
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