Nota
al margen
No
nací
del polvo,
no volveré
al polvo.
No descendí
del cielo
y no retornaré al cielo.
Yo misma soy el cielo
como una cúpula de cristal.
Yo misma soy la tierra
como el suelo fértil.
No me he fugado
de ningún lugar
y no volveré
allí.
Aparte de mí no conozco ninguna otra lejanía.
En el pulmón henchido del viento
y en la calcificación de las rocas
a mí misma
aquí
dispersa
debo
encontrar.
1936
De:
“El ave de fuego”
Versión
de Elzbieta Bortkiewicz
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