El
invierno a través del espejo
1.
Mira
la pupila de la llama.
Ojo azulado
en forma
de corazón:
el más ardiente esplendor.
Aura anaranjada:
llama interior.
Lo que más parpadea,
lo que de nuevo la rodea:
traslúcida llama exterior.
Mañana por la mañana
es la mañana en que parto
hacia la ciudad más lejana.
Esta mañana
el ojo azulado de una llama
mira más allá de mis ojos.
2.
Ahora
mi ciudad es esta mañana de primavera, y si pasas por el centro de la tierra y
atraviesas el centro sin vacilar, aparece esa otra ciudad donde la diferencia
horaria es, exactamente, doce horas por detrás, y la estación es, exactamente,
medio año por detrás, así que en esa ciudad ya es ahora una tarde de otoño, y
como si siguiera silenciosamente a alguien, esa ciudad sigue detrás de la mía,
para cruzar la noche, para cruzar el invierno, y yo espero silenciosamente,
mientras mi ciudad adelanta a aquella como alguien que te adelanta
silenciosamente.
3.
Dentro
del espejo el invierno nos espera.
Es un lugar muy frío,
gélido.
Tanto frío hace allí
que los objetos no pueden temblar,
y tu cara (ya congelada)
no se puede agrietar.
No extiendo mi mano,
tampoco tú
la quieres extender.
Es un lugar muy frío,
glacial.
Tanto frío hace allí
que las pupilas no pueden vacilar,
y los párpados
no se pueden apretar.
Adentro del espejo
el invierno nos espera,
y una vez en su interior
no podré evitar tus ojos
y no querrás extender tu mano.
4.
Dijeron
que volaríamos un día entero.
Dobla apretadamente las 24 horas,
métetelas en la boca y
entra al espejo, me dijeron.
En cuanto deshaga la maleta
en una habitación de esa ciudad,
debería tomarme el tiempo
para lavarme la cara.
Si el sufrimiento de esta ciudad
me sobrepasa silenciosamente,
me quedaré atrás y
cuando no esté mirándola,
por un momento me apoyaré
en el helado respaldo del espejo,
y tararearé despreocupadamente,
hasta que, habiendo doblado
apretadamente las 24 horas,
y habiéndolas escupido,
empujándolas con tu caliente
lengua,
vuelvas y me mires a los ojos.
5.
Mis
ojos son dos velas deslizando goterones de cera mientras consumen la mecha / no
es abrasador ni doloroso / dicen que el temblor del núcleo azulado de la llama
es la llegada de las almas / las almas se posan en mis ojos y tiemblan /
canturrean / la llama exterior oscilando en la distancia se balancea para
alejarse / mañana te vas a la ciudad más lejana / aquí estoy en llamas / ahora
pones tus manos en la tumba del vacío y esperas / la memoria muerde tus dedos
como una serpiente / no te quemas ni te duele / tu rostro inquebrantable no se
quema ni se hace añicos
Versión
de Jorge Ávalos
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