viernes, 9 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI



 

 

Desafío a la vejez

 
 
 

Cuando yo llegue a vieja

—si es que llego—

y me mire al espejo

y me cuente las arrugas

como una delicada orografía

de distendida piel.

Cuando pueda contar las marcas

que han dejado las lágrimas

y las preocupaciones,

y ya mi cuerpo responda despacio

a mis deseos,

cuando vea mi vida envuelta

en venas azules,

en profundas ojeras,

y suelte blanca mi cabellera

para dormirme temprano

—como corresponde—.

Cuando vengan mis nietos

a sentarse sobre mis rodillas

enmohecidas por el paso de muchos inviernos,

sé que todavía mi corazón

estará —rebelde— tictaqueando

y las dudas y los anchos horizontes

también saludarán

mis mañanas.

 

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