Medianoche
Yo
no sé qué amo al ingresar a ti
mordiendo el nudo ciego que hacemos cada noche.
Acaso haya otro en mí que se me oculta
y te busca para prolongarse
y esto que llamo amor
no sea más que una campana oxidada,
ávida de tañer en no importa cuál oído.
Pero
cuando te acercas tan suave y desnuda
y me rescatas de esta nube mental, de estas dudas inútiles,
ya no me importa ser o no ser amado,
sino aprender a amarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario