sábado, 18 de agosto de 2018

PERE GIMFERRER





Canción para Billie Holiday



                      Y la muerte
                                          nadie la oía
pero hablaba muy cerca del micrófono

Con careta antigás daba un beso a los niños

Lady Day las gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto
Extraña fruta en el aire el crepúsculo se ausenta
Con una espada con un guante con una bola de cristal
la pecera magnética la cueva del pasado el submarino bajo las
                    mareas que fulgen
Lady Day cuánto amor en una juventud cuántos errores
                    cuántas tardes hablando qué deseo qué eléctricos
                    jazmines
cuántos cow-boys muertos como trovadores la sonrisa en los
                    labios que se tiñen de sangre
los gritos en las calles las manifestaciones disueltas bajo el
                    arco voltaico del poniente y los lóbregos edificios
                    irreales
Lady Day el amor como una libélula
cazador de libélulas
Lady Day qué despacio nos viene la experiencia todo cobra un
                    sentido se ordena como el paisaje en los ojos cuando
                    recién despiertos corremos las persianas
o intentamos ordenar las palabras de un
                                               poema
                                                           Lady Day
Animales heridos en el bosque nuestros ojos qué piden qué
                    desean
qué desea esta voz en el viento de otoño un lebrel o su presa
                    disueltos en la fría oscuridad del tiempo
escamoteados como naipes de una baraja los años de nuestra
                    juventud
Con dos vueltas de llave cerraron la cocina
No nos dan mermelada ni pastel de cereza
ni el amor ni la muerte extraña fruta que deja un sabor ácido.


De: "Extraña fruta y otros poemas"


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