martes, 21 de febrero de 2012

JORGE ROJAS



Cuerpo en la oscuridad

Te adivino tendida
bajo la leve túnica
de aroma que te cubre,
mientras el sueño mide
el espacio profundo
que hay del párpado al alma.

Respiración y nieve
hacen bajo el perfume
invisibles colinas;
la oscuridad me llena,
la ansiedad de tus formas:
montes de lilas pálidas,
desmayadas palomas.

Trino de amanecer,
sombra de arbusto fresco,
eres nueva en mis manos
sólo por el milagro
del mundo en las tinieblas.

¡Qué rosas de tu cuerpo
florecen al hallazgo
múltiple de mis dedos!
Te palpo y eres mía
y mis manos son cestas
para el fruto del tacto
maduro ya, en la rama
trémula del deseo.

EUGENIO MONTEJO



Canción

Cada cuerpo con su deseo
y el mar al frente.
Cada lecho con su naufragio
y los barcos al horizonte.

Estoy cantando la vieja canción
que no tiene palabras.
Cada cuerpo junto a otro cuerpo,
cada espejo temblando en la sombra
y las nubes errantes.

Estoy tocando la antigua guitarra
con que los amantes se duermen.
Cada ventana en sus helechos,
cada cuerpo desnudo en su noche
y el mar al fondo, inalcanzable.

lunes, 20 de febrero de 2012


IRENE DUCH GARY



Por los pétalos del aire

Por los pétalos del aire me he asomado,
para mirar las orillas del silencio
y una luz
como saeta
hiende
su inmensa claridad sobre mi pecho.

Gravita el corazón,
doloroso palpitar del navegante,
la soledad,
flor abatida por la ausencia,
raíz de sombras,
vértigo
sobre el rostro abrupto del invierno.

JOSÉ ENRIQUE TALLARICO


Elementos de la flor

Las manos como un cuenco
       riegan la flor
           para que entregue su fragancia.

       Agua por aire cambio.

                            Aire de vos,
                                          mojada.

SUSANA QUIROGA



Si supieras


hubo un gesto
una caricia
que me hizo
irremediablemente tuya

en ese instante
éramos uno
en la tarde furiosa
que llovía

ELIZABETH AUSTER



Conclusión


¿Es que vas a dejarme aquí
y vas a olvidarme así:
Extraviada                         sin tus besos,
abandonada                       de tus manos,
ajena                                a tu mirada,
expulsada                          de tu almohada,
resistida                            por tu pene,
ignorada                           por tus ojos?
Tu amor
no me perdona;
tu amor
me ha defraudado.