viernes, 4 de enero de 2013

LUIS GARCÍA MONTERO






Como el primer cigarro...



Como el primer cigarro,
los primeros abrazos. Tú tenías
una pequeña estrella de papel
brillante sobre el pómulo
y ocupabas la escena marginal
donde las fiestas juntan la soledad, la música
o el deseo apacible de un regreso en común,
casi siempre más tarde.

Y no la oscuridad, sino esas horas
que convierten las calles en decorados públicos
para el privado amor,
atravesaron juntas
nuestras posibles sombras fugitivas,
con los cuellos alzados y fumando.
Siluetas con voz,
sombras en las que fue tomando cuerpo
esa historia que hoy somos de verdad,
una vez apostada la paz del corazón.

Aunque también se hicieron
los muebles a nosotros.
Frente a aquella ventana -que no cerraba bien-
en una habitación parecida a la nuestra,
con libros y con cuerpos parecidos,
estuvimos amándonos
bajo el primer bostezo de la ciudad, su aviso,
su arrogante protesta. Yo tenía
una pequeña estrella de papel
brillando sobre el labio.



jueves, 3 de enero de 2013

SERGIO GARCÍA





Colecciono…



Colecciono tus miradas
como el avaro las monedas de oro.

He laborado
un vasto catalogo con tus sonrisas.

Conozco
la intensidad y la emoción
de cada una de las caricias
que has colocado en mi cuerpo.

Tus besos
los llevo como medallas
colgadas en el lado izquierdo de mi pecho.

A veces
me pierdo en la nostalgia,
pero tu voz, me retorna siempre
al cálido presente de tu abrazo.





ITA






Lluvia

“@EspirituLicano: La lluvia se inventó para los que
se aman. Para los demás se inventó el paraguas.”



La luna es quien vela nuestro sueño,
La luz que nos alumbra
En las penumbras...

La luna quien vela ese momento
Tan pequeño que tenemos,
Insignificante ante  la eternidad...
Insuficiente a nuestro sueño.

Es quien oculta mi pesar
De carecer de mi pareja de baile,
Para qué al compás de su caer
Bailemos  unos instantes...
Saltemos donde se anegue
O simplemente caminar de la mano.

La lluvia se inventó para sonreír
Siempre que sea a tu lado...

LÊDO IVO





Ser y saber



Veía el viento soplando
y la noche descendiendo.
Oía el grillo saltando
en la hierba estremecida. 

Pisé el agua
más bella que la tierra.
Veía la flor abrirse
como se abre la ostra. 

El día y la noche se unieron
para ungirme.
La unión de luz y sombra
abrazó mis sueños. 

Veía la hormiga esconderse
en la ranura de la piedra.
Así se esconden los hombres
entre las palabras. 

La belleza del mundo me sustenta.
Es el hermoso pan matinal
que la mano más humilde coloca
en la mesa que divide. 

Jamás seré un extranjero.
No temo ningún exilio.
Cada palabra mia
es una patria secreta. 

Soy todo lo que es partición
el trueno la claridad
los labios del mundo
todas las estrellas que desaparecen. 

Sólo conozco el origen:
el agua negra que lame la tierra
y los cangrejos que me acechan
entre las raíces del mangle. 

Sólo sé lo que no aprendí:
el viento que sopla
la lluvia que cae
y el amor.

JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN





Telón


Has jugado. Has perdido. Sonríes
con desgano y desdén a la vida.
Como el mendigo que una vez fue rey,
sereno arrastras por la calle sola
el desgarrado manto de la noche.


De "Tinta y papel" 1985



LUIS GARCÍA MONTERO





Canción 19 horas



¿Quién habla del amor? Yo tengo frío
y quiero ser diciembre.

Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo,
hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
Yo quiero ser diciembre.

Dormir
en la noche sin vida,
en la vida sin sueños,
en los tranquilizados sueños que desembocan
al río del olvido.

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.

Para vivir al norte de un amor sucedido,
bajo el beso sin labios de hace ya mucho tiempo,
yo quiero ser diciembre.

Como el cadáver blanco de los ríos,
como los minerales del invierno,
yo quiero ser diciembre.


JORGE GAITÁN DURAN





Envío



No he podido olvidarte. He conseguido
que este inútil desorden de mis días
solitarios, concluya en las porfías
de un corazón que da cada latido
a tu memoria. En tu mundo abolido,
he luchado por ti contra las pías
obras de Dios. Cuanto ayer le exigías
será invención del hombre que ha nacido.

Tantas razones tuve para amarte
que en el rigor oscuro de perderte
quise que le sirviera todo el arte

a tu solo esplendor y así envolverte
en fábulas y hallarte y recobrarte
en la larga paciencia de la muerte.