jueves, 2 de octubre de 2014

GERARDO DIEGO




Ella


 
¿No la conocéis? Entonces
imaginadla, soñadla.
¿Quién será capaz de hacer
el retrato de la amada?

Yo sólo podría hablaros
vagamente de su lánguida
figura, de su aureola
triste, profunda y romántica.

Os diría que sus trenzas
rizadas sobre la espalda
son tan negras que iluminan
en la noche. Que cuando anda,

no parece que se apoya,
flota, navega, resbala...
Os hablaría de un gesto
muy suyo..., de sus palabras,

a la vez desdén y mimo,
a un tiempo reproche y lágrimas,
distantes como en un éxtasis,
como en un beso cercanas...

Pero no: cerrad los ojos,
imaginadla, soñadla,
reflejada en el cambiante
espejo de vuestra alma.

 

 

ELSA WIEZELL


 

Pequeña historia

 

Cauce de voz, incendio.
Febrero prodigaba su tersura caliente.
Después, fueron los ojos claro puente
y un decir sin crepitar palabras
pensando siempre el nombre perseguido
Verano, esfuerzo, aullido.
Tiemblan; evaporados con el día
innumerables ángeles de cielos
desde la imagen tensa dé los ojos.

Timbal de verde el viento,
flauta de gris el agua
en el turbión cansado de este sueño.
Redoble y sangre súbita
en el verso.

 

miércoles, 1 de octubre de 2014

JAIME VELASCO LUJÁN




8

 

Sombra de las altas ramas
tu frescura me ilumina.

 

JOSÉ MARÍA EGUREN




El dolor de la noche

 
 
Cuando tiembla la noche tardía
En los arenales y los campos negros,
Se oyen voces dolientes, lejanas,
Detrás de los cerros.
¡Es el canto del bosque perdido,
Con la gama antigua de silvestres notas,
O el gemir del turbón ignorado,
Por vegas y sombras!
¡O el distante clamor de las fieras
Que en las pampas brunas
Y en las lomas y campos eriales
Envían al hombre sus iras nocturnas!
¡El coro que sube remoto a los cielos
Será de la muerte la roja palabra
O el clamor de ciudad brilladora
Que se hunde, se apaga!
¡El rondó que triste
Las pendientes dormidas circunda:
El grito del odio será de los montes,
Será de las tumbas!
Cuando se obscurecen las bromas erguidas
En los arenales y los campos negros,
Cómo suena el dolor de la noche
¡Detrás de los cerros!

 

PEDRO MIGUEL OBLIGADO




Ausencia

 

La rama de los astros se estremece en la altura,
Movida por el viento de la eterna armonía,
Y el silencio murmura
Su vaga poesía.
Tú ya no estás conmigo para hacerme dichoso,
Y te hallas tan lejana, que eres una tristeza;
Pero todo, esta noche, se vuelve más hermoso,
Tal como si estuviese pensando en tu belleza.
Un arroyito claro por la pradera, ondula,
El temblor de las plantas le descubre su anhelo,
Y la tierra se azula
Deseando ser un cielo…
Siento que te aproximas en esta noche tierna;
Pues aunque vives lejos, el ensueño nos une,
Como a dos estrellitas una misma cisterna,
Donde la fantasía del agua las reúne.
La belleza es misterio que tu amor profundiza,
Tu recuerdo en guiadora claridad se convierte;
Y la ausencia idealiza
La pena de quererte.
¡Si no sólo en mis versos, si en realidad vinieras!
¿No oyes la melodía que, de cariño, llora?
Se muestra el mundo bueno, como si me quisieras…
¿Dónde estarás ahora? ¿Dónde estarás ahora?

 

 

PEDRO SALINAS

 

Horizontal, sí, te quiero...
 

Horizontal, sí, te quiero.
Mírale la cara al cielo,
de la cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
Horizontal es la noche
en el mar, gran masa trémula
sobre la tierra acostada,
vencida sobre la playa.
El estar de pie, mentira:
sólo correr o tenderse.
Y lo que tú y yo queremos
y el día - ya tan cansado
de estar con su luz, derecho -
es que nos llegue, viviendo
y con temblor de morir,
en lo más alto del beso,
ese quedarse rendidos
por el amor más ingrávido,
al peso de ser de tierra,
materia, carne de vida.
En la noche y la trasnoche,
y el amor y el transamor,
ya cambiados
en horizontes finales,
tú y yo, de nosotros mismos.

 

 

FABIO MORÁBITO


 

Dime tú si no es cierto...
                                                        A Ethel

 

 
Dime tú si no es cierto
que el techo de esta casa
es todo de verdad,


que es la verdad más plena
de todo lo construido,
el muro en más reposo,

la redención de tantos
errores y desvíos,
la mano que disculpa,

el anhelado fin
de las hostilidades,
la prueba que buscábamos
desde el primer ladrillo.


De "De lunes todo el año"