domingo, 27 de marzo de 2022

CARLOS VÁSQUEZ TAMAYO

 

 

Cantos

  

los cantos, lejanos como las sombras, desde la
desmantelada pared
y detrás, donde tiemblan los árboles y hablan
las lenguas de una tarde ida, como ésta
que no quiere volver a mí otra vez,
los cantos, las ramas tristes del campo y la noche,
la voz pasajera que ya no quiere respirar,
la triste almohada de las ensoñaciones,
verdadero y mortal, labios primorosos y santos,
un beso en esos labios, el frío de la canción,
por qué no vuelves y cantas para mí, esa letra imposible
y me dices, y me curas esta aflicción,
algunos cantos, el viento que en ellos se demora,
la desnudez de los árboles y la luz brillando en
la oscuridad, los maravillosos cantos de unas manos,
el tejer de cada palabra, la brevedad del aliento,
para decir apenas y dibujar, cuando todo esté
quieto, el arroyo diminuto, la fiel ladera, la noche
perfecta de una sola voz que canta para nosotros su más
dulce pena.

 

 

CLAUDIA GONZÁLEZ CAPARRÓS

 

 

 

(en esta desprotección
está la intimidad)
me abro camino a través de tu imagen, igual
que un reguero de agua crea su caudal entre la arena blanda:

con la violencia suave que supone sesgar
aquello que no opone resistencia

 

 

RODOLFO USIGLI

 

  

5

  

Niña toda de agua

toma la forma de mis manos

y se me escurre por entre los dedos

y la canción blanquea en ella

como espuma.

 

De: “Cancioncillas”

 

sábado, 26 de marzo de 2022


 

EDUARDO ESCOBAR

 

  

El fin del mundo

 

 

Hoy soy feliz:
el sol se está apagando sobre el mundo.
Todo va a terminar.
La muerte es amarilla sobre el río.
El universo será un puñado de sal para el mar.
La luz se transformará en jabón para la cara.
Los automóviles dormirán en las esquinas
y esperarán convertirse en garzas.
Yo,
esperaré la invasión de las garzas
que vendrán a fabricar sus nidos
en el corazón de los semáforos.
La ciudad de cemento será una caja de cartón,
Sola y empolvada
inmóvil
terminando en todas las calles.
Adquiriendo la hediondez que se acumula en mis
Bolsillos.
Pero yo soy feliz
irremediablemente,
mientras la luz es vieja.

 

 

LEÓN ZAFIR

 

  

Cultivando rosas

 

 

Te ví cultivando rosas
un día primaveral,
y tus manos primorosas
se confundían con las rosas
al cultivar el rosal.

Te quise, y tú prometiste
mi cariño compensar;
la promesa no cumpliste,
y al verme tan solo y triste
cumplí el deber de olvidar.

Ya ni siquiera me acuerdo
si era tu voz dulce o no;
en la sombra en que me pierdo
toda esperanza o recuerdo
que alumbrara, se apagó.

Cuán distinta me pareces
y aunque ello me es cosa igual,
he gozado muchas veces
al mirar que tu envejeces
y al ver marchito el rosal.

  

Nota: León Zafir, seudónimo de Pablo Emilio Restrepo López

 

CARLOS VÁSQUEZ TAMAYO

 

 


 

Piedras todo este día cortantes,
diminutos brillos incrustados,
semillas por los sedientos caminos
Si me pongo a pensar lo que me queda,
decir, es mi ruta,
esta senda y esta otra y la sensación de haber pasado,
y pensar esto ya lo viví
Amigables piedras de no saber ya más,
precipitación delicada, joyas angostas en mi cuello,
las horas y los días cultivan gemas
Y los días por venir,
este blanco deseo de dar marcha atrás
y llevar, alzar un peso pequeño
Volverse invisible como un día breve,
hacia la hora sin ventura del tiempo jamás
El momento de girar y un agua desierta
cubriendo mis pies
Esas piedras calladas, más bien arena,
el roce tibio de unas yemas tan finas
que provoca aplazar el polvo y volver a empezar