Así
a dónde vamos a ir, si necesitamos tanto?
Así
a dónde vamos a ir, si necesitamos tanto? Si todo se gasta un jolongo de algo,
un tranvía de eso y de aquello, un triste diapasón de utensilios;
porque
no hay manera, no basta con las manos, no basta con añadir los pies, las
rodillas, los codos, los hombros, la cabeza;
no
basta: siempre urge una prolongación, un abarque mayor o menor, una hendidura
más larga, una extensión casi planetaria;
en
cuanto se viene desnudos y desnudos nos marchamos, debíamos tener una desnudez
intermedia, pero no es posible;
nos
vamos entretejiendo, envolviéndonos, esposándonos, hilándonos y deshilándonos,
oh Penélope;
y
nos vamos alargando, demorando, sucediéndonos repletos de botones, bocinas,
barrenas, oh Odiseo;
grandes
son las alforjas de nuestro destino, crecen como los gajos de un milagro, pues
vivimos de adminículos;
dependemos
de los artesanos que se especializan, de las industrias que se especializan, de
los países que se especializan;
toda
nuestra libertad radica en el aceite, la sal, la tinta, el petróleo, el papel,
el fósforo, el antibiótico;
toda
nuestra existencia pasa como un hilo por el que trae el ajo, el distribuidor
hidráulico, el mecánico de las imágenes y los dientes;
oh
Edison, cómo es posible? hacia dónde vamos a ir si ya necesitamos de este modo?
hacia dónde, si somos tantos, y demandamos tanto?;
cuántas
cucharitas de diversos tipos, cuántos cuchillitos para los pies, los panes, los
pescados;
cuántos
espejos y cremas, cuántas tenazas y esmeriles, cuántos títulos y expedientes,
cuántos galones y planillas;
cuántas
sogas y diademas, detectores y lentes, armas y bebidas, aviones y peinetas,
espátulas y misiles;
y
hemos olvidado los matices simbólicos del cielo, el sabor del rocío o de la
yerba macerada bajo las caderas del amor;
a
qué olían las costas de los ríos vírgenes, los langostinos de los arroyuelos,
las manos de la amada dentro de las hojas del sasafrás solemne?;
fíjate
bien, Tersites, que todo es agotable, insostenible, deleznable, expulsable,
pero goza de un acabado perfecto;
fíjate
que todo fosforece en líneas puras, pero es para un sólo golpe de boca o para
el paréntesis fugitivo del mes;
qué
se fizieron los ebanistas que levantaban aquellos muebles sólidos, aquellas
mesas que atravesaban como barcos las aguas de los siglos?;
qué
se fizieron los artefactos solos, que no formaban cadenas de cadenas, que eran
inderivables unos de otros como zafados eslabones?;
oh
Plutón, vivir para tantas cosas grandes y chiquitas, urgentes y bellas,
frágiles y mancomunadas, terminables y extensas;
con
cuántos racimos vive el hombre, dentro de qué férulas, árbol que nunca acaba de
gajear hacia la totalidad del viento.
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