domingo, 26 de abril de 2015

LUIS IZQUIERDO


 

«Cuando tú te hayas ido...»

                                                               Y yo me iré...
                                                                             J.R. Jiménez

  

Cuando te vayas, ni te llorarán
-es ley de vida,
o fue, dirá un colega-,
pensando como siempre en los demás.
Los bosques que ayer fueron
desaparecerán,
pero muy lentamente,
y lentamente seguirá el olvido
de las pautas aladas de febrero
frente al surco abolido de los campos.
De la voz de las gentes,
del humo de los trenes y de fábricas,
ni se hablará.
Pero lo alado -viento, nubes, pájaros
y el pueblo singular-
ha de seguir nutriendo un palimpsesto
por metaforizar.
Sólo suspiros o trasminaciones
invaden un ayer que se presenta
-«cuando tu te hayas ido»-
de nuevo en un poema
-«me envolverán las sombras»-
para engañar el tiempo que no engaña
ni siquiera al poeta que se ha ido
mientras los pájaros
(«cual negras, frías notas
escritas en la pauta de febrero»)
le cantan.

Aunque el canto no siempre es evidente,
ni para todos ido.
                    Menos mal.

 

De "No hay que volver"
"Travesías del ausente"

 

GILBERTO OWEN


 
Espera, octubre...

 

Espera, octubre.
No hables, voz. Abril disuelve apenas
la piel de las estatuas en espuma,
aún canta en flor el árbol de las venas,
y ya tu augurio a ras del mar, tu bruma
que sobre el gozo cuelga sus cadenas,
y tu clima de menta, en que se esfuma
el pensamiento por su laberinto
y se ahonda el laberinto del instinto.

No quemes, cal. No raye las paredes
de aire de abril de mi festín tu aviso.
Si ya me sabes presa de tus redes,
si a mi soñar vivir nací sumiso,
vuelve al sueño real de que procedes,
déjame roca el humo infiel que piso,
deja a mi sed el fruto, el vino, el seno,
y a mi rencor su diente de veneno.

Espejo, no me mires todavía.
Abril nunca es abril en el desierto,
y me espía tu noche todo el día
para que al verte yo me mire muerto;
Narciso no murió de egolatría,
sí cuando le enseñé que eres incierto,
que eres igual al hombre que te mira
y que al mirarse en ti ya no se mira.

 

 

 

sábado, 25 de abril de 2015

MARIÀ MANENT




«Appassionata»

 

Detrás de tu sonrisa liviana se adivina
                     tu ánima ardorosa
         como en abril, en tarde tempestuosa,
brilla el ocaso de oro detrás de una glicina.

 
De "Las acacias salvajes"
Versión de José Agustín Goytisolo

 

 

JAIME SILES


 

El corazón del agua

 

Remos, mareas, olas.
Un murmullo impreciso perpetúa
la oculta faz del imposible aliento.

Una gota de sal disuelta llama
sobre un pecho pretérito
buscándote.

Un párpado de luces diminutas
donde tus dedos tocan el azogue.

Un latido oxidado que penetra
y lame y teje y corta claridades.

Sólo existir perdido
donde el agua
multiplica su rostro en otras ondas.


De "Canon"   1973

 

ELENA MEDEL


  

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre...

 

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre.
Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras por las
          paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del
          colegio, por el pasillo de la casa más antigua. Para
          recordar mi origen cada vez que yo viva.
En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de
          cristal, aunque ella duerma lejos:
sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie
          su nombre escrito.
Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme
          amorosamente con su parábola descalza;
vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos
          tiritando de suerte,
y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de
          bienvenida a un hogar diferente.
Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que
          me ciño como hija primogénita de Dinamarca.
Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo
          retozan de acrílico las palmas de mis manos, sangrará
          mi lengua a disposici6n de mis muertos.
Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien
          quiera escucharlo, y escribiré que bendigo este medio
          corazón en huelga mío, pues no olvido:
nací para llorar la muerte de otros.

 

De "Tara" 2006

 

 

 

IDEA VILARIÑO


 

Comparación

 

Como en la playa virgen
dobla el viento
el leve junco verde
que dibuja
un delicado círculo en la arena
así en mí
tu recuerdo.

LUIS MUÑOZ


 

Sencillo y complicado

 

No sé si cuando espero, a la vez convoco algo
o a alguien.
Los brotes tiernos de una rama,
los nudos afilados que no punzan,
como la luz del día
o el olvido deseado del amor.
Como todo lo que es cuestión de tiempo.

Esperar se supone que es ser hacia adelante,
pero es también volver a un ámbito sombrío.
Donde se chocan ciegos,
igual que pececillos moribundos,
lo que se cumple tarde y lo que nunca llega,
lo que se quiere aún y lo que se desdeña.
En el agua podrida de una charca.

 

De "Correspondencias" 2001