viernes, 6 de junio de 2014

MIGUEL ARTECHE SALINAS


 



A media noche desperté.
Toda la casa navegaba.
Era la lluvia con la lluvia
De la postrera madrugada.
Toda la casa era silencio,
Y eran silencio las montañas
De aquella noche. No se oía
Sino caer el agua.

Me vi despierto a medianoche
Buscando a tientas la ventana;
Pero en la casa y sobre el mundo
No había hermanos, madre, nada.

Y hacia el espacio oscuro y frío
Y frío el barco caminaba
Conmigo. ¿Quién movía
Todas las velas solitarias?
 

Nadie me dijo que saliera.
Nadie me dijo que me entrara,
Y adentro, adentro de mí mismo
Me retiré: toda la casa.
 

Me vio en el tiempo que yo fui,
Y en el seré la vi lejana,
Y ya no pude reclinar
Mi juventud sobre la almohada.
 

A medianoche busqué
Mientras la casa navegaba.
Y sobre el mundo no se oyó
Sino caer el agua.

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