Lámpara de oro
Tú vives en un íntimo santuario,
donde te adoro yo. Resaltas pura,
lámpara de oro en la celeste altura,
y alumbras mi cerebro visionario…
Y, ¿sabes?, a pesar que el tiempo es vario,
allá en el fondo de mi vida oscura
tú persistes aún, como perdura
un nombre sobre mármol cinerario…
Y aunque en pos de las dudas y los años
vienen sombras y vienen desengaños,
y se extinguen encantos e ilusiones…
Tú brillas en las noches de mis duelos,
¡cual fulge en el enigma de los cielos
el palpitar de las constelaciones!
Al joven
bardo José Luis Silva.
De: “La poesía, siempre”
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