jueves, 3 de julio de 2014

FÉLIX CÓRDOVA ITURREGUI



 

Salgo hacia ti


 

Salgo hacia ti como los niños salen a la calle
buscando la escuela,
al silencio caliente de la brea y su olvido,
a los caminos desolados de árboles ausentes
y a un tiempo vulnerable con los dedos muy largos.
Salgo a ti y observo la indiferencia del semáforo,
su hermosa distancia de la prisa y la angustia,
su juego de luces con permiso y prohibición.
Salgo a un aire de plomo sin pájaros cantando
y quiero descifrar tu rostro de brea y cemento
y pedirte un ojo que sea un ala estrenándose
como un enorme candado arrepentido.
Salgo como la rosa sale de la esquina,
a una calle soñada de libertad y belleza
y al riesgo del amor sin rejas ni portones.

 

 

KATTIA CHICO



 

Memoria me moría

 
 

Con palabras aleves memoria me moría.
Memoria me acusaba, memoria me acosaba
con sus dulces secretos, relámpagos y luces.
Lactaba la mentira acogida a su seno.

Memoria me acostaba sobre sus faldas frías,
sus faldas que giraban, giraban, que giraban,
con sus muy memoriosas arandelas de tules
que iban trocando cosas para adquirir más vuelo.

Memoria me hechizaba, me besaba la boca.
Vivir entre sus faldas era cuanto quería;
enredarme en su pelo telaraña y rocío,

buscar entre sus ruedos un poco de mí misma.
Este poco que ahora lentamente se agota.
De mi cadáver tibio nace limpio el Olvido.

miércoles, 2 de julio de 2014

PROVIDENCIA RIANCHO



 

Floreció mi canto

  

Sobre corazones yo iba caminando,
el alma agobiada por los desengaños.

El día era llama que no se extinguía;
la senda, penosa, como una agonía.


Así caminaba contemplando el cielo
poblado de nubes como albos corderos.

Un día... mi alma preguntó intrincada:
"¿por qué sufro tanto por todo y por nada?"

Mi dolor –¡qué importa!– ¡Florezca en la aurora
el canto de luz de la alondra en las frondas!

Para mi consuelo floreció mi canto
que yo he prodigado impregnado en llanto.

Descifré del bosque las eternas voces.
Me vestí de albas entre los alcores.

Gocé la caricia lustral de los ríos.
Con los pies desnudos caminé entre lirios.

Soñé junto al mar a la luz de la luna...
¡y escuché en la brisa canciones de cuna!

 

 

 

LOLITA LEBRÓN


 
 

Estás en la muralla

 
 

Estás en la muralla donde a mirarte vengo,
y en el huequito que abre la grieta del silencio
para que sin mirarnos ... infinitos gocemos.

Estás aquí en el árbol de quenepas donde el viento
descansa de sus rondas
y nos da de su fruto para que te probemos.

Aquí estás en los lirios, las rosas y los nardos,
los claveles, geranios, morivivíes, los prados;
y en toda la verdura y el polen de este huerto
y en el aire que mueve la vida de mis huesos
y que mueve la tierra y astros en el cielo.

Estás aquí en la cuadra donde relincha el "pepo"
y en el jau, jau, jau del fiel y leal perro,
y en este lindo llanto del nene que es tu verbo
palpitante de ti y del amor eterno.

Estás en ese rayo de tierra que atravieso
para cortar los ramos de los ópalos nuevos
y ponerlos en lágrimas en nuestro alegre cesto.

 

 

COSME ARANA RÍOS

 

 

Crepuscular

  

Como un lujoso medallón luciente
tallado en una placa de oro fino,
sobre un fondo de raso purpurino,
surge, pleno de luz, el sol naciente.

En la penumbra incierta de occidente,
saturado de efluvio matutino,
entre su cortinaje alabastrino
se hunde la luna , pálida y doliente.

Y en la quietud claustral de la espesura,
busca el perfume los astrales rastros
y el ave entona su cantar risueño,

como si se ofrendara a la natura,
escrito con la lumbre de dos astros,
gentil poema de fugaz ensueño.

 

 

LUIS COLLAZO TORRES


  

El futuro

  

El futuro
es una vieja raíz
de la que brotan
cada día nuevos
retoños

Es una nostalgia
soñada con esperanza,
una nueva manera
de amar al mundo y a la vida

El futuro es un
espacio nuevo,
una manada de sueños
en el alma,
el espacio absoluto
para la paz

 

 

 

PABLO ALFARO Y SANTIAGO





La musa en ocios

  

No es posible que resista
esa situación del diablo,
y te escribo esta revista
o la "Epístola de Pablo",
(no de Pablo el Evangelista).

Porque me consta, a fe mía,
que a las mujeres, a todas,
estorba la ortografía,
y no quieren esas modas
de amorosa tiranía.

(En la sección de mujeres
no pueden tener ingreso
las "literatas". Son seres
que según los pareceres
carecen de propio sexo).

Y tú me exiges, no obstante,
una puntuación cabal,
pidiéndome suplicante
que a mi cariño incesante
le ponga punto final.

Mis afectos expresivos
no es posible pretender
que enmudezcan, ni tener
que con puntos suspensivos,
el examen suspender.

Esto causa admiración,
y no me explico el por qué;
y pues la razón no sé,
atenta interrogación,
Carmen, te dirigiré.

¿Por qué la ilusión que anida
mi pecho quiere matar?
¡Tal pretensión es suicida,
porque el crimen intentar
es atentar a tu vida!

Pretendes, Carmen, que coma
la pena mi corazón,
que es peor que la carcoma
que en lo desusado toma
gigantesca proporción.

Te reirás de la quintilla
por el símil tan prosaico;
pero es de razón sencilla;
lo arrinconado, lo arcaico,
se ennoblece o se apolilla.

Y aunque parezca una una broma
tiene importancia el asunto;
pues hasta que la carcoma
se fije en un punto y coma
para que se extienda al punto.

Que el triste aviso sería
de ir a hacer a los difuntos
espantosa compañía,
por poner por tu manía
sobre mi boca dos puntos.

Se expresa la simpatía
uniendo los caracteres,
que corriente de armonía
establece entre dos seres
la más bella analogía.

En una palabra, el trato
es la fuente del amor,
que el diligente conato
de darle vida y calor
le hace delicioso y grato.

Si tal hacemos, lo auguro,
ha de ser, aunque imperfecto,
tu cariñoso futuro,
y tú serás, de seguro
mi complemento directo.

No de un modo imperativo
te impongo mis opiniones,
es de un modo indicativo
pues te indico estas razones
por el siguiente motivo:

Porque me parece ver
que eres victima del sino,
creyendo que en tu camino
te ha de deparar el ser
que una al tuyo su destino.

Porque si la fe te ofusca
a ir del destino en pos,
donde el acaso conduzca,
con esto se ofende Dios
que libremente se busca.

Para dar por terminada
esta epístola amorosa,
contéstame, niña amada,
si quieres ser la llamada,
¡la llamada a ser mi esposa!