martes, 28 de diciembre de 2021

BEATRIZ RUSSO

 

  

 

Blanco y negro

 


Si pudiera ponerle un velo blanco a la noche enlutada

y vestirla de novia,

no habría días oscuros que eclipsaran los ojos que aún

lloran despiertos añorando la calma.

  

De: “La caja china”

 

CHRYSTIAN ZEGARRA

 

 

 

Mantra (muerte por miedo)

 

Miedo Miedo Miedo

 

Ojos / Vacío

Manos / Atadura

Lengua / Cicatriz

Boca / Mordaza

 

Miedo Miedo Miedo

 

OJOS               resplandezcan en este abismo de ceguera

MANOS           deshagan estos nudos de alambre

LENGUA         no lamas esta planicie abaleada

BOCA              esquiva el puñete hacia la aridez del campo

 

Miedo Miedo Miedo

 

La suma de todos mis miembros

es igual al traje que descansa en el respaldo de la silla

y exhibe sin pudor

costuras y membranas

como una máscara que ilumina un cráneo desde adentro

 

Miedo Miedo Miedo

 

Los órganos vitales se esparcen como vidrio

                    bajo aguas sin forma

(no luz          no movimiento          no grito)

 

Y mi cuerpo recompone pedazos de memoria:

restos de una imagen animal

que nace sin voz en el barro

y se disuelve en una mancha de pólvora y ceniza

 

Miedo Miedo Miedo

 

MATADO POR EL MIEDO

 


De: “Cinema de la crueldad”

 

 

ROBERTO COREA TORRES

 

 

 

mirada 

  

es así de sencillo:

 

la luna aparece ciertas noches;

langostinos, champaña y caviar

se sirven sobre

mesas privilegiadas.

Una flor estalla rojo a la luz del sol,

vientos de amargura azotan el jardín del despojado.

El muerto de hambre naufraga en un mar de basura.

Un cementerio recibe al nuevo difunto (que es el mismo).

La noticia se vuelve pasado en segundos,

 

mientras

mariposa y susurro comparten hueco

 

y

dos labios se buscan en algún escondrijo urbano.

  

De: “Ahora que ha llovido”

 

JOSÉ MÁRMOL


  

Deus ex machina

 

Arroja tú los dados, Señor, te ha llegado el turno y es invierno.  Arrinconado está el tridente, una piel de ceniza cubrió las cordilleras. Señor, he aquí el      canto de la luz a ti debida, en la quietud del mar y discreción tan pura de la noche infinita. He aquí a tu hijo Elfuego, ardiendo con su tacto la superficie toda y el agua seduciendo con su lengua dorada. Ved aquí, Señor, su hermanastra Elalba, hierofanta líquida, posesa de las formas.  Ellos narran en su tremendo idioma, las celebraciones, la obediencia, y el pecado. Arrójanos tú esta vez, Señor, la semilla y el varón de la especie más sana.  No lo anuncies al azar, porque deviene llanto y se alza con el tibio rumor del pavimento, y otra vez se nos pierde, nos castiga, nos repudia.  Que nadie sino tú, oh Señor, esgrima esta vez el cuchillo del jifero; madure un acorde cuando la vida cese y la lluvia limpie, sorpresiva, las caderas uncidas de los copulantes. Arroja tú los dados, Señor, te ha llegado el turno de lo ineluctable.  Despídelos sin miedo de tu anchurosa mano, porque a los ocho lados de la suerte nada espera, y hacia la muchedumbre y el desastre apunta el cielo.  Arrójalos tú, Señor, te ha llegado el turno y es ardiente verano.

 

De: “Deus ex machina”

lunes, 27 de diciembre de 2021


 

EMILIA PARDO BAZÁN

 


 

Evolución de la rosa

 

 

Por tierra de unidad y de armonía
la vieja Grecia se preció de hermosa:
símbolo de belleza fue la rosa;
Venus entre sus rizos la prendía.

Duraba su esplendor tan solo un día;
era pomo de esencia deliciosa;
y, borracha, la alegre mariposa
en el cáliz de fuego se dormía.

Vienen la edad moderna y los Linneos;
llega el floricultor, y en variedades
la rosa dividió, como en casillas…

¡Venus y Anacreonte, estremeceos!
¡Cantores del amor! ¡Muertas deidades!
¡Hay rosas negras, verdes y amarillas!

 

De: “Las frases frágiles”

 

 

JOSÉ MARÍA PLAZA

 

 


De Luto

 

 

Nada me pesa más

que una gorda en una funeraria:

redonda, oscura;

contraste exacto con la pálida silueta de los cirios.

Al dar el pésame

lleva un dolor sincero el tosco manotazo,

y sus mejillas…

¡Cuanta sal pueden soportar esas mejillas!

Llora, tiembla,

estremece la capilla entre sollozos.

Falta de oxígeno y amores

como un higo maduro se derrumba;

entonces, es urgente

un mínimo de cuatro caballeros

para recobrar el suelo arrebatado,

en tres minutos más     la cafetera

sufrirá el rigor de su retorno.

Torre de David…

(ruega por nosotros)

Torre de Marfil…

(ruega por nosotros).