viernes, 9 de octubre de 2015

SILVINA OCAMPO

  


Si la verdad se vuelve una mentira...



Si la verdad se vuelve una mentira,
si se vuelve dolor la dicha aviesa,
si se vuelve alegría la tristeza
con sus falsas promesas cuando expira,

si la virtud a la cual en vano aspira
mi vida frustra la habitual promesa,
si el corazón de odio o de amor me pesa
y al helarse cual mármol, aún suspira.

Si no pude enmendarme al recibir
la ingratitud de los que más he amado
ni pude ensombrecerme al eximir

de mi cariño a los que me han colmado,
será porque los dioses me han herido
del inocente horror de haber nacido.



JUAN BOSCAN



  
Muy graciosa es la doncella...



Muy graciosa es la doncella,
¡cómo es bella y hermosa!

Digas tú, el marinero
que en las naves vivías,
si la nave o la vela o la estrella
es tan bella.

Digas tú, el caballero
que las armas vestías,
si el caballo o las armas o la guerra
es tan bella.

Digas tú, el pastorcico
que el ganadico guardas,
si el ganado o los valles o la sierra
es tan bella.




HOMERO ARIDJIS




Anverso



No veo tu sonrisa entre mis labios
apurar la prolongada espera
en tu abandono de luciérnaga a la noche;
sólo tengo asida entre mis brazos
la inexpresable lucha
de penetrar en el bosque sin fondo de tu sueño
que empieza en la penumbra.
Sólo el afán de arañar las escamas de la tierra
y volcar la savia del origen
en tu canasto de riveras blandas,
para encontrarte a ti,
en el hueco de tus verdes plantaciones
como un todo revuelto entre mis manos.
Sólo mis párpados abiertos
confundidos en el incendio de absorberte
en tu acuario de humo,
bajo la soledad de unos cerebros desyelmados.
No veo tu presencia desdoblada
ahondarme y contenerme,
sólo mi furia de hombre
en las grietas de ti misma
persiguiéndote sin alcanzarte.
Sólo la noche posada en tus cabellos,
la noche raspándonos los ojos,
la noche uniéndonos y separándonos
como división eterna entre los cuerpos.


jueves, 8 de octubre de 2015

ALBERTO GIRRI




Primavera de sufies



El océano hablando,
                    en espumas, gotas,
disímiles instante a instante,
pero una sola agua,
                           y las lenguas
de pájaros, flores,
                            el halcón
al relatar sus paseos acompañado
de los cuervos,
                            el ruiseñor, alabanza
infinita de la rosa,
                         la paloma que pregunta
por el camino hacia el amado,
                     y la cigüeña, su piadosa
disposición: "Tuyo es el reino,
tuyas las loas a Dios",
                            y el vocear
de hojas, pétalos,
                                la violeta
en hondos azules, el narciso
de ojos lánguidos, tulipanes,
el enrulado jacinto.

Sí, lo múltiple,
                            en nombre
del que no tiene nombre,
múltiple y uno,
                            el que en eterna
soledad era oculto tesoro,
y procuró que lo conocieran
y creó el mundo.

Sí, nacidos de él
océanos, pájaros, flores,
y para que con lo que dicen
tejamos la tela que nos viste,
bebamos el producto
que destila lo que dicen.


MARCELO DANIEL FERRER




Amor y pubertad



Más allá de la ventana, el trigal...
Con sus nostalgias de pre mocedad.
El viento mece las espigas
Y olas amarillas van y vienen
Con sincronizado desdén.
Las pajosas cabezas de los espantapájaros,
Como puntos de i,
Asoman imperturbables su eterno silencio.
Un metal imita mi queja, preso del molino
Que debe su vitalidad al viento.
Alguien lo puso ahí hace tiempo
Al quitarlo de un yelmo...

La ventana da a un huerto en torno a un sauce
Donde en desveladas noches de reposados aires
Iban mis padres a abanicarse.
Tras el banco bajo el sauce,
El portal que da a la calle.
Hay voces tras la cerca rememorando romance.
Vereda abajo, los matorrales.

De un espantapájaros era amigo;
Y junto a él, pasaba mis horas de niño... abstraído.
Él me conversaba con sus brazos extendidos
Dándome consuelo hasta haberme dormido.
Mi empajado amigo, la tarde de aquel domingo,
Rumbeaba junto a mí por la hondonada de los olivos.

Domingo verde de olivos y mar.
Ojeada fugaz que en un remanso del alma hubo de anidar
Cuando sus ojos de jade dispúseme a mirar.
Y cobró vida la huella tras el portal,
Y calle abajo... cobró vida también el matorral.

Como el molino que ama al viento aunque esmerile su cuerpo,
Amo a la profana del paso procaz,
Que se llevó mi puericia para siempre jamás.

Y de jade fueron los paisajes de mi ventana hacia el trigal...
Y la cerca, a la calle; umbral del cielo al verla llegar.
De pronto era un pez en su colosal mar;
De pronto ahogado en un charco junto al ventanal.
De pronto apabullando los jaramagos del matorral;
De pronto invisible a su dulce mirar.

Niñez frugal que partió de sus labios
Con el rumbo incierto del amor fugaz...
Pero anillado de escamas como un pez de mar,
Sigo preso en su mirada que a veces vuelve... otras, se va.



RAMÓN VALDEZ




El velero blanco



Desde que era niño siempre tuvo el sueño,
Que le dio un barquito hecho de papel,
Y fue desde entonces que quiso ser dueño
Del velero blanco y bogar en él,
No por los paisajes de cielos lejanos
Tampoco por islas de hermoso coral
Él solo soñaba sentarse en su barco
Y por una brisa dejarse llevar.

Al pasar el tiempo se quedó en un sueño
Como tantos sueños, su sueño de mar
Nunca dijo nada, pues siempre temía
Que si alguien sabía se fuera a burlar.
Hoy que ya está viejo, y nadie le ofrece
Por sus pocas fuerzas un trozo de pan,
Agarra la silla, esa que se mece,
Y se va hasta el patio, buscando soñar,
En la vieja silla se siente en el barco,
Cerrando los ojos escucha la mar
Y hasta hay una brisa
Que baja a sus labios
Olas muy pequeñas
Con sabor
A sal.


BLANCA ANDREU




Así, en pretérito pluscuamperfecto y futuro absoluto...



Así, en pretérito pluscuamperfecto y futuro absoluto
voy hablando del trozo de universo que yo era,
de subcutáneas estrellas de sangre
cazadas por el ángel de la anemia
en el cielo arterial,
diciendo leucocitos del alba y rio de linfa,
o bien de lo que quise:
                                        el ligero Mediterráneo,
la prohibición de envejecer,
                                                la gavilla del sueño barbitúrico,
y sobre todo, sobre todas las cosas,
Mozart anfetamínico preámbulo de pájaros,
Mozart en ala y aeropuerto,
arco de violín principe o piloto: Mozart el Músico.


De: "De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"