jueves, 14 de mayo de 2026

BEATRIZ VANEGAS ATHÍAS

  

 


Noción del cerdo

 

Insolente y sinvergüenza
emerge cual Dios lustros de fango
y agradece a los santos
la lluvia propiciadora de los charcos.
El cerdo ríe hocico arriba
de la inercia pueblerina
incapaz de impedir
el avance de la podredumbre.
Hay días que siente piedad
y se retira a tomar el sol,
luego vuelve a su chiquero
que se le antoja un fragmento de calle
cercada y a la sombra
y se deleita con la servidumbre del ama
que acude a la mendicidad para engordarlo.
Pero aparece el día
el día que le toca
gruñir más de la cuenta
porque lo acecha
—insolente y sinvergüenza—
el reluciente metal del hacha.

 

 

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